17 de Febrero de 1580

El 17 de Febrero de 1580, Bernal Díaz del Castillo termina su obra, Historia Verdadera de la Conquista de la Nueva España.

Este conquistador y cronista de Indias, nació en Medina del Campo (Valladolid). Llegó por primera vez a las Indias como soldado de Pedrarias Dávila, en el año 1514, cuando apenas contaba con 20 años. Años después acompañaría a Francisco Hernández de Córdoba y a Juan de Grijalva en sus exploraciones de la costa del Yucatán y Tabasco para alistarse finalmente al lado de Hernán Cortés en su expedición a tierras mexicanas.

En 1539 Bernal vuelve a España para recibir la recompensa por su participación en la conquista de Nueva España, pero perdió todos los favores recibidos en pleitos con el Consejo de Indias.  Al final,se le recompensó con tierras en Guatemala y allí se fue a vivir. Fue elegido regidor perpetuo de la villa de Santiago de los Caballeros, actual Antigua Guatemala.

Comenzó a escribir la obra Historia Verdadera de la Conquista de la Nueva España cuando contaba con más de 84 años. La razón por la que se decidió a hacerlo fue que descubrió  el libro Historia general de las Indias, escrito por Francisco López de Gómara,  el capellán de Hernán Cortés. En él se atribuían todos los méritos del éxito a Hernán Cortés, lo que a Bernal le pareció exagerado. Por ello se decidió a escribir la historia tal y como él la había vivido, asignando el papel heroico a todos los españoles que junto a él participaron en las batallas y luchas de la hazaña. Además, destaca el modo respetuoso con el que hace referencia a los indígenas, a los que reconoce su comportamiento heroico en defensa de sus tierras.

Muchas fuentes han negado que Bernal Díaz del Castillo fuese en realidad el autor de esta obra, basándose en el hecho de que el conquistador nunca había recibido instrucción escolar. Pero ya lo dice el propio Bernal en el prólogo de su obra:

“y yo, como no soy latino (letrado), no me atrevo a hacer preámbulo ni prólogo de ello […] y para poderlo escribir tan sublimadamente como es digno, fuera menester otra elocuencia y retórica mejor que no la mía; más de lo que yo ví y me hallé en ello peleando, como buen testigo de vista yo lo escribiré, con la ayuda de Dios, muy llanamente sin torcer a una parte ni a otra, y porque soy viejo de más de ochenta y cuatro años y he perdido la vista y el oir, y por mi ventura no tengo otra riqueza que dejar a mis hijos y descendientes, salvo esta mi verdadera y notable relación, como adelante en ella verán.”

 

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