6 de octubre de 1214 – Muere Alfonso VIII

Alfonso VIII de Castilla  nace en la localidad de Soria el 11 de noviembre de 1155 y muere en la localidad de Gutierre-Muñoz, Ávila el 6 de octubre de 1214. De todos sabido su sobrenombre como «el de las Navas» o «el Noble», fue monarca de Castilla entre los años 1158 y 1214. Descendiente de Sancho III de Castilla y Blanca Garcés de Pamplona. Fue reemplazado en el sillón del reino por su hijo Enrique I de Castilla. A continuación vamos a narrar las dos batallas más importantes que ocurrieron bajo su mandato, para en un futuro post, adentrarnos más en su reinado.

Batalla de Alarcos (1195)

La alianza con el reinado leonés autoriza a Alfonso VIII a no cumplir la paz que tenía con los almohades desde 1190 y comienza una serie de atauqes que, junto con el arzobispo de Toledo Martín López de Pisuerga, abordan hasta Sevilla.

El califa almohade Abu Yaqub Yusuf al-Mansur, que estaba al norte del continente africano, atraviesa el Estrecho de Gibraltar y desocupa su gran ejército en Tarifa, con el que pretende llegar a Castilla. Alfonso VIII sabedor de este hecho, junta a sus tropas en Toledo y aunque tenía el favor de los monarcas de León, Navarra y Aragón para enfrentarse al ejército almohade, no cree que llegue dicha ayuda y se va hacia Alarcos, una villa en construcción, que estaba pensada para ser fortaleza y que se sitúa cerca de lo que es ahora Ciudad Real, y el 19 de julio de 1195 es derrotado con claridad y significó la merma de muchos territorios y una nueva frontera. Ahora el límite entre Castilla y los almohades se situaría en los Montes de Toledo. Los almohades llegaron a consquistar el valle del Tajo y sitiaron Toledo, Madrid y Guadalajara en el estío de 1197.

Batalla de las Navas de Tolosa

Alfonso VIII tenía una situación tensa entre manos, pues estaba a punto de perder el valle del Tajo y Toledo, por lo que el monarca pidió desde 1211 al Santo Pontífice, Inocencio III, una cruzada a la que se comprometieron sus subordinados castellanos, y también los aragoneses con su monarca, Pedro II el Católico, los navarros comandados por Sancho VII “el Fuerte“, distintas órdenes militares, por ejemplo, las de Calatrava, del Temple, de Santiago y de Malta,  y más caballeros franceses y de toda el cristianismo.

Con todo este ejército y pudiendo rescatar el valle del Guadiana, obtuvo una victoria, por otro lado ya esperada, sobre el emperador almohade Miramamolín en la batalla de las Navas de Tolosa, que se disputó el 16 de julio en la provincia de Jaén. Después de un año, conseguía también la plaza de Alcaraz, invadiendo su poder castellano por toda la meseta castellano manchega.

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