Batalla del Salado – 30 de octubre del 1340

La batalla del Salado tuvo lugar el lunes 30 de octubre del año 1340 en la localización actual de Cádiz.  En esta batalla del Salado, se juntaron las fuerzas de Castilla y Portugal  que lograron derrotar de forma decisiva a los benimerines, una de las últimas naciónes del norte de África que intentaría invadir la península Ibérica.

El campo de la batalla del Salado

Los ejércitos de Castilla y Portugal se juntaron en la ciudad Sevilla y partieron hacia Tarifa. Divisaron a las fuerzas musulmanas una vez que llegaron a Peña del Ciervo (8 días después). El 29 de septiembre, decidieron que Alfonso XI debía luchar contra el monarca marroquí y Alfonso IV de Portugal contra Yusuf I (Granada).

La caballería de Castilla atravesó el río Salado y la lucha empezó. El rey de Castilla sitió los puntos de mayor riesgo, y terminó derrotando a las fuerazas árabes a las que se enfrentaba. En la zona donde actuaban los portugueses tenía muchas dificultades, puesto que los árabes de Granada eran mucho más disciplinados y no iban a dejar que su reino cayera. Fue entonces cuando Alfonso IV mando a sus milicias para poder romper las filas que los enemigos habían dispuesto y terminó por lograrlo, pues que los moros tuvieron miedo, se desorganizaron y al final acabaron derrotados. Éstos solo estaban pendientes de huir y junto con las fuerzas africanas, se provocó una desbandada en el campo y solo pensaban en huir de allí para poder salvarse. Los muertos se agolpaban en el campo de batalla, la mayoría del lado moro.

El 1 de noviembre del año 1340 durante la tarde, las milicias de los que habían ganado en la batalla del Salado abandonaron el campo de batalla con un gran botín en dirección a Sevilla, donde el monarca de Portugal regresó de inmediato a su país.

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