El vino en la Edad Media

¿Sabías que el vino en la Edad Media no era un lujo?

Para el hombre medieval, el vino en la Edad Media o la cerveza no eran un producto de riqueza y ostentación, como lo pueden ser ahora (en algunos casos), eran un requisito. Las villas proveían un agua lejos de ser saludable, era turbia, sucia y la mayoría de las veces peligrosa para la salud. Al ejercer las labores de desinfectante, el vino en la Edad Medida fue un ingrediente con una elevada importancia dentro de la tosca y elemental medicina de aquella época. Se combinaba con el agua para que la gente pudiera ingerirla y fuera bebible. Con muy poca frecuencia se vía tomar agua pura en las ciudades o villas. “El agua sola no es sana para un inglés”, redactó en 1542 el ilustrado anglosajón Andrew Boorde.

La gran totalidad de los vinos locales eran de pésima categoría, en especial en zonas de elevada latitud. Si bien los cultivos más significativos son otorgados a Carlomagno, no fue hasta el siglo XII que los enormes cultivos hallaron un lugar en las grandes ferias. Debido a los problemas y dificultades para llevar genero de la época, la gran multidud de las viñas que sobrevivieron fueron aquellas que estaban en las riberas de los ríos más importantes.

Grandes dosis de vino en la Edad Media se movían. En el siglo XIV las transacciones o ventas de Burdeos con destino Inglaterra eran de tal importancia que su media por año no fue rebasada hasta 1979. El monarca Eduardo II de Inglaterra mandó encargar el correspondiente a más de un millón de cascos de vidrio con motivo de la celebración de su enlace matrimonial con Isabel de Francia, en 1308. Bajo el mandato de Isabel I, casi tres siglos a posteriri, los anglosajones ingerían más de cuarenta millones de cascos/botellas de vino por año para una urbe de poco más de seis millones de residentes.

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