La intrahistoria del incienso

¿Cuál es la historia del incieso? ¿De dónde viene? ¿Cuál es la leyenda que está detrás del incienso?

Primera leyenda del incienso

Los nácares de incienso eran las gotas de exudación que las deidades  permitían o dejaban caer sobre el universo y, con las ramificaciones de los árboles donde se acrecentaba, el ave Fénix levantaba su nidal. Sus majestades, los Reyes Magos de Oriente colmaron sus camellos con la misma sustancia celestial para transportarla hasta el portal de Belén como regalo al recién venido al mundo Jesús y, aunque el libro sagrado de los cristianos, la Biblia, no dice exactamente de dónde venía tan valioso, caro y precioso presente, los omaníes afirman que provenía de las tierran que actualmente constituyen su país. Es factible que tengan razón y estén en lo cierto, porque Omán ha distribuido su incienso por todo el planeta a lo largo de los siglos.

Segunda vertiente sobre la procedencia del incienso

Una fábula o leyenda de la cosgomonía grecorromana achaca su procedencia a una romántica narración de amor. De acuerdo a esta leyenda, Apolo, deidad de la luz y también de las artes, cayó enamorado de una princesa terrenal y por lo tanto mortal, cuyo nombre era Leucótoe, descendiente de Orcamo y Eurinoma.

Apolo sólo era capaz de contemplar su hermosura y preciosidad de lejos, porque no se podía aproximar a ella. Pero un crepúsculo, se enmascaró como Eurinoma para poder colarse en su aposento, donde finalmente pudieron dar rienda suelta a su prohibido amor.

Lamentablemente, cuando Orcamo se percató de la ofensa de su retoño, vió como su personalidad se transformaba en ira y como reprimenda, mandó que la sepultaran viva. Apolo, perturbado, decidió espetar y ennoblecer a su querida y al amor que vivieron juntos, lo convirtió en un árbol de perfumado aroma, árbol que más tarde se pudo saber que era de incienso.

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