Pórtico de San Luca

Nuestro Sabías que de hoy va a tratar sobre el pórtico de San Luca, ya que a pesar de no terminarse hasta 1721, le leyenda nos remonta hasta 1433 por lo que podemos considerarlo medieval. Vamos a empezar a desgranar la historia del pórtico de San Luca.

Características del pórtico de San Luca

Es una continuación del magnífico entramado de soportales abovedados que se extiende por Bolonia y que llega a sumar cuarenta km. de longitud. El pórtico de San Luca no es solo el más grande de Bolonia, sino también del mundo. Comienza en la Porta Saragozza, en el centro de la ciudad, y forma un acordeón de 666 arcos que suman 3.796 metros hasta llegar al Santuario della Madonna di San Luca, en al cima de la colina. La construcción de la parte baja comenzó en 1674, cuando se decidió proporcionar cobijo para la lluvia a los peregrinos que se dirigieran al tempo, por aquel entonces todavía rudimentario. Tres años más tarde, los bolognesi empezaban a apilar ladrillos rojos colina arriba. O, más precisamente, a transportarlos a lo largo de una cadena humana de dos kilómetros formada precisamente por los mozos de la fábrica de seda de la ciudad. Esta gesta, duró 47 años y no se completó hasta 1721.

La leyenda del pórtico de San Luca

666 arcos. Cifra diabólica. El número de la Bestia, del Anticristo, de Satán, de Lucifer. No podía ser coincidencia. ¿O si? En aquel momento y durante los siglos siguientes, se consideró que no. La gente advirtió que el pórtico se retorcía como la serpiente del Génesis hasta llegar al santuario donde se extinguía, como si, al igual que en la Biblia, muriera aplastada bajo los pies de la Virgen. Un símbolo, sin duda. O una leyenda, como la del “milagro de las lluvias” de 1433. En la primavera de aquel año, tras tres meses de diluvios que amenazaban con arrasar la cosecha, los bolognesi transportaban la imagen de la Virgen colina abajo desde el santuario suplicando piedad a las lluvias. Justo cuando llegaron a la ciudad, las nubes dieron paso a un sol esplendoroso. O al menos eso es lo que cuenta la leyenda. Nadie habla de lo poco que tardó en volver el mal tiempo. Desde aquello, las visitas de los peregrinos comenzaron a llegar enseguida y se han mantenido desde entonces: agotadoras caminatas a través de los 500 escalones que conducen por el pórtico de San Luca hasta el santuario.

 

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