Primera cruzada – 27 de noviembre de 1095

La primera cruzada, llamada “cruzada de los pobres”

Concilio de Clermont, el centro de la primera cruzada

Se congregaron en el centro de Francia el 27 de noviembre del año 1095; el pontífice Urbano hizo una llamada a sus seguidores para que quitasen el control de Jerusalén de los musulmanes y aclaró que en Francia había sobrepoblación. También informó de los problemas de ensañamiento entre los ricos y que la solución pasaba por ofrecer la espada al servicio de Dios. Comunicó que existían retribuciones tanto para el espíritu como en forma de tierras, perdonando los pecados de todos los que falleciesen en la misión. Todo el mundo se dejó llevar por esta promesa religioso e incluso durante el discurso todo el pueblo gritaba ¡Dios lo quiere! el cual se convirtió en la consigna de la Primera Cruzada.

Entre 1095 y 1096, el Santo Pontífice divulgó el mensaje por Francia, también intentó que sus obispos hicieran lo propio por Alemania e Italia.

El éxito de esta primera cruzada, en cuanto al apoyo de la gente, se basó en que los nobles estaban enfrentados entre sí, y también estaban enfrentados con la mayoría de las instituciones de la Iglesia, por lo tanto para no caer en la pena del infierno, esta primera cruzada suponía una vía de escape para que no les excomulgasen por sus actos en la vida terrenal. Esta primera cruzada era una salvación y a través de algo que ellos conocían muy bien: la guerra. Al final, gran parte de los que acudieron a la llamada no eran caballeros, eran campesinos pobres que no tenían ninguna posesión y con una preparación para la guerra paupérrima. Cierto es que este sector era donde más se sentía el mensaje puesto que no solo les liberaba de sus pecados, si no que les daba la posibilidad de hacerse con terrenos y salir de la pobreza.

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